"No se escribe para hacer feliz a la gente, sino para confiarle un pedazo de lo que creemos que es la vida" Vicente Leñero
Cada viernes a la misma hora iban por dos cafés; uno para ella,otro para el.
La noche era fria, a la misma hora la lenta sonrisa de una mujer descubrío; que hoy prefiere una taza de té.
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