Esta historia me la contó mi maestra de Tanatologia.
Era una vez un campesino que llevaba agua en dos jarritos para venderla en el pueblo. Iba por el mismo largo camino cada mañana.
Uno de los jarritos se puso feo, hasta estaba medio roto. Se decía el jarrito que no tenía sentido que casi no llegaba con agua para vender ya, que ya no servía. Pasó el tiempo lamentándose y sin comprender.
Hasta que un día en el camino al fin le dijo al campesino ; bueno pero por que no me tiras ? Eres tonto o que? Casi ni llego con agua al pueblo.
Entonces el campesino le dijo; ves estas flores de este camino?. Estan hermosas porque las has regado de agua fresca cada mañana. Por eso no te he tirado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario